| Punta de las Olas y Baudrimón SE |
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LA PUNTA DE LAS OLAS Y EL BAUDRIMÓN SE.
29 de agosto de 2.009
Después de año y medio sin hacer montaña y dos sin subir a Pirineos debido a una lesión, llega el momento en que creo estar "medio en condiciones" y me traslado hasta Nerín, en la provincia de Huesca, para intentar hacer algún 3.000. Desde el pueblo, hay una pista cerrada al tráfico en verano, pero por la que funciona un transporte que en esta época te sube hasta pasado Cuello Arenas, a unos 2.160 metros de altitud. Comienzo a caminar por una senda que se dirige hacia el Este, bordeando la parte más alta del valle de Ordesa, por su margen orográfica izquierda.
Vistas sobre el Valle de Ordesa desde la senda que va por debajo de Sierra Custodia
Tras superar y luego descender un centenar de metros llegamos a Cuello Gordo, donde hacia el sur, una extensa pradera desciende suavemente hacia el barranco de la Pardina, tributario del Valle de Añisclo.
Cuello Gordo. Al fondo la Peña Montañesa
El camino va girando poco a poco hacia el norte, situándose en el borde mismo del tremendo precipicio de Ordesa, teniendo a nuestra derecha las laderas de Sierra Custodia.
Vistas hacia la Brecha de Rolando y el Casco
Tras unos kilómetros más o menos llanos, debajo de la Punta Custodia, la senda se desvía, descendiendo hacia el NW, en dirección al refugio de Góriz, que se ve en la lejanía. Procurando no perder altura, camino a mitad de ladera, evitando las zonas de pedrera en busca del collado de Góriz, donde cojo el GR11.
Collado de Góriz
En el mismo collado, el sendero se divide en dos, el que baja hacia la Fuenblanca y más a la izquierda, en ascenso, el ramal que se dirige hacia el valle de Pineta, que es el que yo sigo, en continuado ascenso, con fabulosas vistas hacia el Cañón de Añisclo, hasta situarme aproximadamente en los 2.670 metros.
La Torre de Góriz
En mitad de la niebla, que a primeras horas de la mañana tapaba los valles y que ahora se ha pegado a los picos mas altos, llevo un rato viendo la larga pared rocosa de la Punta de la Olas que en un determinado punto tengo que superar. Las guías dicen que a partir del punto en que me encuentro, donde la senda comienza a perder altura, hay un punto en la pared que permite superarla. Creo localizar ese punto y me salgo de la senda ladera arriba hasta llegar a la base de la pared. Comienzo la trepada, pero en la parte final, un paso de apenas tres metros, aunque vertical y sin presas hace que tenga que darme la vuelta.
Grieta en la pared de la Punta de las Olas en la que tuve que darme la vuelta
Caminando entre el inclinado canchal de piedras, por la base de la pared, localizo un segundo paso por el que logro encaramarme a la ceja. Una vez arriba no veo ningún camino evidente, teniendo frente a mí una inmensa ladera de piedras inmersa entre la niebla.
Cumbre de la Punta de las Olas. Al fondo, entre la niebla, el Soum de Ramond o pico Añisclo
Mirando hacia la derecha, junto al borde de la ceja, hay un gran hito de piedras, que me da la impresión de que puede señalar el paso correcto del cortado, pues por donde he subido no es tan fácil como dicen las guías, de hecho para la bajada deberé encontrar otro paso menos complicado. Debido a la falta de visibilidad, debo echar mano del GPS, viendo que para llegar a la cima del pico debo ir más hacia la izquierda, así que comienzo una penosa subida por la pedrera (todavía me quedan 300 metros en vertical para coronar), aunque tengo suerte y doy con una "senda" en mitad de los cascotes, que me llevará hasta una corta zona rocosa, donde hay que apoyar un poco las manos. Poco después estoy en la cima de la punta de las Olas.
La cumbre de la Punta de las Olas
Desde aquí me hubiera gustado subir al Soum de Ramond, pero ésto me supondría entre dos horas y media a tres más que añadir a la ruta, con lo probablemente no estaría a tiempo para coger el autobús de bajada a Nerín, aparte de que no quería forzar demasiado por la lesión. Así es que decidí continuar un poco más, hacia el Baudrimón SE, descendiendo por terreno cómodo, bien señalizado con hitos, para desviarme a la derecha en una zona de grandes bloques, justo donde comienza también la ascensión al Soum.
El Baudrimón SE.
La corta ruta de subida al Baudrimón se localiza fácil por estar bien pisada y tras unos pasos en que hay que apoyar las manos, estamos prácticamente en su cima. Lo más relevante de este pico son sus vistas, de las que pude disfrutar relativamente por la niebla: El Soum, el Perdido y lo que queda de su glaciar, el Balcón de Pineta y uno de los Astazous, el lago Marboré bajo la brecha Tucarroya... Para donde no puede ver nada es hacia el Sur: hacia Pineta y el Cañón de Añisclo.
Monte Perdido desde el Badrimón SE
Vistas desde el Baudrimón SE: Balcón de Pineta con lago Marboré. A la izquierda los Astazous
El regreso lo hice por el mismo camino, relajadamente y disfrutando de la espectaculares vistas de Ordesa, excepto la bajada de la Punta de las Olas, que la hice por otra "senda" mas trillada, localizando el paso correcto que salva la pared, muchísimo más fácil que por donde yo subí, pues prácticamente no hay que apoyar las manos.
Ruta de regreso por encima del valle de Ordesa
Por último y por si alguien está interesado en este pico, voy a dar unas notas concretas para no equivocar el camino de subida a la cima.
Al aproximarnos al punto mas alto del GR11 (alrededor de los 2.680 metros), cuando éste empieza a descender, continuar hasta casi donde la pared de la Punta de las Olas da un giro de 90º hacia la izquierda.
Mirando a la pared, unos pocos metros por encima de nosotros, veremos un fallo en la roca de varios metros de anchura, básicamente un rampa rocosa inclinada. Desde abajo apreciaremos que prácticamente no necesitamos usar las manos, al contrario que en otras grietas que habremos visto antes en la pared, donde habría que trepar.
Justo al superar el cortado habrá un gran hito de piedras.
Ahora haremos un tramo horizontal por el borde de la ceja, hacia la izquierda (retrocediendo), no veremos un camino pisado y no encontraremos señales.
Aproximadamente a los 150 metros de caminar horizontal veremos otro gran hito. En este punto tiraremos perpendicularmente hacia arriba (los primeros metros casi no veremos huella), pero pronto encontraremos senda, que tras un tramo de cortos zig-zags, con subida muy directa se dirige en diagonal hacia la cima.
Eduardo Palomares
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