Asociación de Montaña Dolomía
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domingo, 05 de septiembre de 2010
Descenso de barrancos en Benasque
   

DESCENSO DE BARRANCOS

BENASQUE, 14 Y 15 DE OCTUBRE DE 2008

 

 

            Con una semana de vacaciones por delante, nos trasladamos a Pirineos para desarrollar algunas actividades de aventura, teniendo como objetivo principal y siempre que el tiempo nos lo permitiera el descender algunos cañones.

         El primer día, 13 de octubre, amaneció lloviendo, por lo que postpusimos el barranco y nos fuimos a caminar.

         El martes 14, no llovía, amaneció con sol y temperatura agradable, por lo que decidimos aprovechar el momento.

         Barranco de Literola inferior.

         Ya conocíamos el barranco de Literola, por lo que decidimos sólo hacer el tramo inferior, ya  que la otra vez lo habíamos hecho integral y el tramo superior no tiene nada de interés, además de que las instalaciones que parecían estar puestas de la prehistoria.

         La aproximación al inferior es cortita y cómoda aunque bastante empinada, lo que nos sirve para entrar en calor, ya que ir en bañador en octubre en Pirineos, es toda una aventura. Al llegar  a la cabecera, nos ponemos los neoprenos y como tenemos costumbre, un chapuzón en la primera poza.

         Este es un barranco de agua muy fría, aunque tiene la ventaja de que el caudal no es muy abundante ni tiene pozas excesivamente grandes, por lo que se puede ir evitando el agua en muchas ocasiones y esto el cuerpo lo agradece.

         Sucesión de rápeles, no de gran altura, terminando en una cascada muy bonita, a la que se accede por un pasamanos casi vertical; esta cascada la podemos observar desde el Puente de Literola en la carretera inacabada de Benasque, a la altura de los Baños.

         En fin, un barranco de grado medio, para pasar una agradable jornada.

 

 

         Eriste IV, 15 de octubre.

         Al día siguiente, fuimos a hacer el tramo más técnico de la Aigüeta de Eriste, previamente, habíamos comprobado el caudal, subiendo el día anterior al puente de Tramarrius, para ello, es preciso observar el tobogán de la derecha orográfica desde dicho puente, si por este tobogán baja poca o nada de agua, se puede descender, pero si por el contrario baja bastante agua, el barranco está impracticable y es mejor dejarlo para otro día. Nosotros tuvimos suerte, no llegaba a caer nada de agua por el tobogán, por lo que decidimos hacerlo.

         Yo ya había hecho este barranco combinándolo con el tramo III, pero se necesitan dos coches y madrugar mucho, por lo que lo descartamos, además en esta época son muchas horas en agua muy muy fría y no es conveniente.

         El día 15 también amaneció con sol, por lo que nos fuimos hacia el pueblo de Eriste, preparamos el material y caminamos durante unos 30 minutos hasta el puente de Tramarrius donde comienza este último tramo de Eriste. Allí nos pusimos los neoprenos y para variar, un salto a la poza. En este si que hay una poza considerable y profunda, con un salto de unos 5 metros y agua helada, por lo que no sabíamos quien saltar primero, "salta tú", "no, no, salta tu primero que a mi me da la risa" y al final, saltó Víctor y yo detrás, comprobando lo fría que baja por allí el agua y así unas tres o cuatro horas, que allí no hay quien se libre de mojarse.

         Nada más empezar, nos encontramos el primer rapel (20m.) que desviamos de la cascada por la izquierda, con la recepción en un estrecho y oscuro pasillo por donde el agua discurre con fuerza y que comunica con la cabecera del segundo rapel (25m.), por lo que hay que extremar precauciones. Continuación de saltos, rápeles y toboganes; todos los rápeles de este barranco son bastante técnicos y con recepciones muy delicadas por la fuerza del agua. Por suerte, algunos de ellos están desviados de las cascadas para evitar el agua.

         Por la mitad, nos encontramos el gran tobogán de 25 metros, yo decidí destrepar por la derecha y montar un pequeño rapel hasta la poza y hacer unas fotos. Ya tuve una mala experiencia en este tobogán y no me atreví a repetir, tal vez la próxima. Víctor se decidió y lo hizo, cayó muy bien y le gustó. Después del tobogán, un rapel de 25m. con recuperación de cuerda delicada que preferimos hacer por la izquierda para poder saltar unos nueve metros a un pozo oscuro muy bonito. Continuamos el barranco con una serie de toboganes y otros tres rápeles, el mayor de 15m que salvamos sin dificultad  y por fin llegamos a Eriste, donde comimos al lado del coche. ¡Prueba superada! y sin percances!.

 

 

         Víctor García y Rebeca Palomares

 

 

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