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El CircuitoLa ciudad de Cuenca, que es Patrimonio de la Humanidad, está enclavada en un punto estratégico y privilegiado. El circuito por el que discurre esta carrera va a estar en todo momento rodeando la parte antigua de la ciudad, emplazada a más de 1000 metros sobre el nivel del mar en una estrecha franja rocosa sobre los profundos tajos que han formado los dos ríos conquenses, el Júcar y el Huecar. Estas hoces, junto con los tres cerros que se alzan sobre la ciudad, el Cerro del Socorro, la Majestad y San Cristóbal, con sus fuertes desniveles son el terreno ideal para el desarrollo de un circuito, con unas vistas alucinantes y unos paisajes de vértigo, que en ningún momento nos alejarán a más de 2 km. en línea recta de alguno de nuestros barrios. Ese es el mérito de esta carrera. El circuito nunca se nos hará monótono, pues el paisaje es tremendamente cambiante: Tan pronto podemos encontrarnos descendiendo una vertiginosa loma, como encerrados en un espeso y umbrío pinar, como ir corriendo pegados a las paredes calcáreas de la hoz, o metidos en una chopera junto al río o por estrechas y aéreas sendas con los cortados a nuestros pies. Comenzaremos la carrera en la parte meridional de la ciudad y nos dirigiremos hacia el norte, superando los dos primeros escollos en la cuerda del Socorro. Bajaremos al paradisiaco entorno de la Cueva de la Zarza y nos dirigiremos hacia la parte turística de la ciudad, a la que accederemos primeramente cruzando el Puente de San Pablo, estrecha pasarela de hierro y tablas, colgados a 40 metros por encima del río Huécar. Pasaremos por primera vez por la parte alta del barrio del Castillo y subiremos la dura cuesta del cerro de San Cristóbal, desde donde bajaremos a la otra hoz de Cuenca, la del Júcar. Cruzado el río, nos dirigiremos por el empinado Escalerón de piedra enclavado en un sitio inverosímil en el farallón rocoso hacia la ermita de San Julián el Tranquilo, que dejaremos a nuestra izquierda para por un tranquilo barranco donde no será difícil la presencia de algún ciervo o jabalí, acceder al alto del tercer cerro de Cuenca, el de la Majestad. Desde allí un descenso vertiginoso nos llevará, ahora sí, al bucólico rincón donde se encuentra la ermita donde se da culto al patrono de Cuenca, San Julián. La bajada desde la ermita hasta el fondo de la hoz, es simplemente una gozada, por una senda aérea pero ancha, por espacio de 2 km y con espectaculares vistas sobre la hoz y la ciudad de Cuenca. Al llegar al puente del Portland tendremos que superar el famoso rappel, pero este año de subida, en vez de bajada. Las cuerdas fijas estarán allí para ayudarnos en este paso de unos 8 metros, pero tranquilos, dificultad ninguna… Nos situaremos en una senda muy estrecha y aérea, donde los adelantamientos serán difíciles, hasta llegar a la subida principal al cerro del Socorro. Una vez arriba “solo” nos queda la bajada hasta la meta. Para ambientar esta descripción, unas fotos hechas a lo largo del recorrido https://plus.google.com/photos/110278869275870070761/albums/5843773271533209745 |
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